Operativo Aprender: para hablar de la eficacia de Bullrich … (o Aprender sí, pero cómo)

*Adela Coria

La eficacia es parte de la jerga de la evaluación de proyectos, aquí y en el resto del mundo. También la confiabilidad, que supone que los resultados son contrastables con otras mediciones, y la validez, es decir, que un instrumento mide lo que pretende medir.

Un Operativo Nacional que se supone serio no podría correr con esta suerte: se aplicaría el 18 de Octubre pero el domingo 16 se filtraron las pruebas del Operativo APRENDER, nombre que como giro de diferenciación con las políticas precedentes, elimina el significante ENSEÑAR de las políticas educativas y de evaluación… atrás quedaron las palabras de Elena Duro, Secretaria de Evaluación Educativa del Ministerio Nacional, expuestas en el diario La Nación del 22/4/2016: “Aprender va a mantener núcleo de comparabilidad con 2010 y 2013 pero va a tener líneas de base más sólidas en función de la calidad de la muestra y las características del operativo. Hicimos un diagnóstico de los bajos índices de respondientes de los años anteriores y vimos que atentaban contra la fiabilidad y validez de la prueba”.

¿A qué refiere con solidez en las líneas de base mas solidas del Operativo, para cuestionar la “herencia estadística educativa”? Desde el punto de vista de la eficacia, está claro que toda pretensión de seriedad sucumbe en el instante en que se desliza mediáticamente la prueba, que en su lógica se supone debería ser “sorpresa”, al viejo estilo.

Pero hay más. El cuestionario diseñado para alumnos (La Capital, domingo 16 de octubre de 2016), puede ser calificado como clasista y estigmatizante, no adecuado para chicos de la edad a los que se destina, un espejo donde los chicos podrán mirar lo que no tienen o algún día podrían llegar a tener si siguen la ilusión de los poderosos…

Si el Ministro de Educación y Deportes ya sabía en el Coloquio Ideas que el sistema no servía porque solo producía “chorizos” –lamentable metáfora-, salió a buscar “chorizos” (como suele ocurrir con algunos diagnósticos médicos), encontrará “chorizos”, y luego sacará conclusiones del estilo: Se observa un bajo rendimiento en la región X (o en la escuela X) atribuible a que los alumnos no disponen de play station, duermen con sus padres, no tienen computadora de última generación, perciben AUH, etc. Lamentable designio sociológico producto de las variables independientes (o explicativas) usadas en este cuestionario. De ahí una grave consecuencia: disponer de toda la “transparente” estadística que permita al gobierno macrista culpabilizar a escuelas y maestros (que deben aplicar el APRENDER porque sus Ministros lo aprobaron en el Consejo Federal de Educación), y luego salir a reforzar que ellos, con la Revolución Educativa, harán todo lo posible para parecernos a Finlandia.

Sociología de los poderosos en las escuelas, y que por supuesto en nada nos ayuda a entender algo de cómo aprenden los chicos, que condiciones deberíamos crear para apoyar la enseñanza, cómo se expresan los chicos con el arte, la literatura, la música, cosas que en Finlandia sí interesan; cuánto dominan del saber de la matemática y la lengua en contextos interactivos, con otros, y con problemas de la vida real, no con enunciados con alternativas que conducen a la elección por azar o a marcar el ítem que despista….

Chicos de 6to grado y 6to año, censal…lo que podrá derivarse será quizás algún ranking y clasificaciones de todo tipo pero, lo más grave, sería avanzar hacia evaluaciones de terminalidad de nivel (o usar estos resultados para ello), cosa que no está dicha pero que es probable forme parte del paquete de medidas educativas progresistas que nos ofrecen: desconocimiento de la docencia y sus representantes, despidos de grandes cuadros técnicos y olvido del saber pedagógico producido y acumulado; escuelas para pobres y para los hijos del decil más alto de la población; recorte abrupto del presupuesto educativo, y desprecio de proyectos legislativos previos a diciembre de 2015 que planteaban el 10% del PBI para educación; abandono de programas importantísimos para el aprendizaje, como el de dotar a las escuelas de buenos textos científicos y  literarios, producciones audiovisuales, entre otros, y no solo de manuales que ahora incluirán, casi seguro, las preguntas del APRENDER como la receta para el ENSEÑAR.

Es preciso que profesores, maestros, de inicial, primaria, secundaria, superior, universidades, de forma colectiva, tengamos y levantemos nuestra VOZ en este pre-entierro de la educación pública.

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